¿Hubo varios tiradores en el asesinato de Kennedy?: una explicación acústica
Hace tiempo que tengo guardado un interesante fragmento del famoso manual para francotiradores de John L. Plaster. El mayor Plaster es un militar retirado de las Fuerzas Especiales del Ejército de los EE.UU., un comando veterano y condecorado de la Guerra de Vietnam. Cofundador de una prestigiosa academia de perfeccionamiento para francotiradores militares y policiales, es considerado uno de los mayores expertos del mundo en francotiradores y tiro de precisión. Ha escrito los libros The Ultimate Sniper: An Advanced Training Manual for Military and Police Snipers (el manual del que extraigo mi cita), The History of Sniping and Sharpshooting y Secret Commandos: Behind Enemy Lines with the Elite Warriors of SOG.
Bien, una vez presentado el currículum de nuestro experto para apabullar un poco con su autoridad en el tema, veamos su opinión acerca de los testimonios que apuntan a varios tiradores en el magnicidio de Kennedy. Plaster se refiere a aquellos testigos que afirmaron haber oído más disparos de los que hizo Oswald y procedentes además de distintas direcciones. Por suerte para nosotros, en los pasajes de The Ultimate Sniper dedicados al aprovechamiento del eco decidió expresar su escepticismo sobre el asunto.
COMPRENDIENDO Y EXPLOTANDO EL ECOCon esto se puede entender que la posición desde la que Oswald disparó —desde una ventana del depósito de libros escolares de Texas, que está rodeado de otros edificios— parece el caso ideal que nos describe Plaster y provocó este efecto engañoso con el eco que nos explica el experto.
El eco se produce cuando las ondas sonoras se reflejan sobre una superficie dura, como los laterales de las colinas, edificios o grandes rocas. El eco puede ser muy confuso como se demostró en Dallas, cuando el Presidente John F. Kennedy fue asesinado. En aquel entonces, los testigos aseguraron haber oído disparos procedentes del campo y del edificio donde se ocultaba Lee Harvey Oswald. Las fotos de la escena muestran a motoristas de la policía empuñando sus pistolas y corriendo hacia los arbustos e incluso los así llamados expertos discutieron sobre el número total de disparos realizados.
Cualquier sonido —como el del reporte del disparo— se extiende en todas las direcciones con velocidad constante, unos 340 ms a nivel del mar. En espacios abiertos, como el desierto o en zonas de hierba, es fácil identificar donde está el origen del sonido, ya que el sonido llega directamente a nuestros oídos, no hay nada en lo que rebote causando eco, por eso no hay confusión alguna. Nos sentimos confusos cuando hay grandes objetos, porque el sonido de un arma de fuego puede reflejarse en ellos y hacer que parezca que viene de otro lugar.
Nota del bloguero: ese «decepción» de la tercera figura es una mala traducción de un falso amigo («deception») y debe entenderse mejor como «engaño».
Este reflejo puede reducir su habilidad para detectar a los enemigos, pero también puede usarlo a su favor. Escoja un escondite donde le rodeen superficies que puedan provocar eco; esto hará más difícil descubrir su posición.
El punto más importante que hay que recordar cuando se habla del eco es que la persona a la que se le dispara siempre oye primero el ruido del disparo, aunque después le siga el eco. La rapidez con la que el eco sigue al disparo y cómo inspira confusión se determina por la localización de las superficies en las que se refleja el eco. Como muestran nuestros dibujos, la distancia más corta a que la onda sonora viaja es de la localización del francotirador al objetivo; el eco producido por la roca tiene que viajar doble. Hay un silencio distintivo desde el disparo hasta el eco, lo que permite al objetivo distinguir a la perfección la diferencia entre el eco y el reporte del disparo real.
Ahora observe los siguientes dibujos. Tras el objetivo hay dos rocas a corta distancia en las que rebotará el sonido, alcanzando el oído del objetivo casi al mismo tiempo que el sonido real. Esto puede confundir al objetivo, pero como el eco viene de detrás y no de la misma dirección que la del francotirador, es probable que no le confunda.
El eco más confuso, como se puede ver en el dibujo, se produce cuando los laterales de la colina están justo detrás del francotirador, lo que refleja su onda expansiva haciendo que el objetivo oiga el eco y el real casi al mismo tiempo y desde la misma dirección en la que se realizó el disparo. Si el francotirador está bien escondido, su objetivo verá que es imposible localizarle.
The ultimate sniper en español: un manual avanzado para francotiradores militares y policiales; John L. Plaster, Eduardo Abril de Fontcuberta; pág. 237.
Etiquetas: escepticismo, JFK



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El desplazamiento hacia atrás de la cabeza tampoco es un indicio de un tiro frontal. Si nos fijamos en la película pasada a cámara lenta, podemos observar justo durante el impacto que sí se desplaza primero bruscamente hacia adelante antes de retroceder en lo que es más bien un latigazo. El aparentemente extraño rebote, aunque parezca ir contra el sentido común, es algo normal. Para empezar hay que olvidar la idea de que el balazo de un arma ligera, aunque sea de gran calibre, es capaz de propulsar violentamente a una persona. Quien está familiarizado con el uso de armas de fuego sabe que es una exageración propagada por el cine. Según el 

Hace poco volví a ver la película
Al ver la película del asesinato en seguida me di cuenta de lo que sucedía. Acabé encontrando también un par de foros en los que se refutaba semejante absurdo; pero ninguna página en la que se molestasen en ello, por lo que creo que soy el primero en desmentirlo con un mínimo de elaboración y la inclusión de fotografías (seguramente no hacía falta, pero la historia me ha parecido curiosa). Y para ello empiezo haciendo trampa, que si no la cosa no funciona.
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La verdad es que no son necesarias estas objeciones. Basta con mostrar la película de Zapruder desde el principio, sin recortes, para ver que lo que en el fragmento se toma por un brazo es el bordillo de la calle, lo que parece una mano es la frente del acompañante,
Y justo en el fotograma anterior al 313 (esta vez sin recuadros tramposos) se percibe con más claridad a Kellerman y que el brazo y la pistola no son tales. Misterio resuelto.


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