Cuando un sustantivo de género femenino comienza por «a-» o «ha-» (/a/) tónica, los artículos «el, un» y los indefinidos «algún, ningún» deben precederlo en su forma de apariencia masculina
1.
No te imaginas el hambre canina que tengo (obsérvese como el adjetivo «canina» concuerda en género femenino con el sustantivo «hambre»).
Tenemos veintiún aulas en el colegio (no *veintiuna aulas).
La forma femenina corriente se conserva en el plural o si otra palabra se interpone entre el sustantivo y el artículo o indefinido.
Las asas se han doblado.
La peligrosa ave rapaz atacó (no *el peligroso ave rapaz ni *el peligrosa ave rapaz).
Recuerda, solo «el, un, algún, ningún». Es un error aplicar la regla a otras palabras.
De esta agua no beberé (no *este agua).
Esa águila es la más grande que he visto (no *ese águila).
Coge aquella hacha y ayúdame (no *aquel hacha).
Tenemos poca área para empezar (no *poco área).
Tengo mucha hambre (no *mucho hambre).
Debemos partir con la primera alba (no *el primer alba).
Con la palabra «todo», se emplea su forma femenina tanto si es determinante como predeterminante.
Hay que limpiar toda área contaminada.
Tenemos toda el área afectada (no *todo el área).
Otro error común es aplicar la regla a palabras derivadas o compuestas de un sustantivo con «a» tónica al inicio, pero que han perdido el acento inicial.
Ponme una agüita (no *un agüita).
Esta taza tiene una asita minúscula (no *un asita).
No hay ninguna aguamarina que nos haya gustado (no *ningún aguamarina).
La aguanieve hizo peligrosa la travesía (no *el aguanieve).
Es solo una regla para sustantivos, no afecta a adjetivos que comiencen por «a» tónica.
La árida salina (no *el árida salina).
Más información, excepciones y sutilezas,
en la entrada «el» del Diccionario Panhispánico de dudas.
* * *
1 Nota para partidarios de neolenguas feministas, aficionados a
Menéame y otras mentes parecidas:
este «el» no es la forma masculina del artículo, sino una variante formal del femenino que evolucionó de forma natural, sin tortura sexista ni nada parecido, resultando en una coincidencia con el masculino. Es como un «la» mutante con pinta de marimacho para quienes lo miran con prejuicios e ignorancia; pero en el que late un corazoncito de princesa evidente para los que lo conocemos.
Etiquetas: delitos del lenguaje, miembros y miembras
4 comentario/s (feed de esta discusión):
¡Qué buen rato de risa he pasado! Me encanta ese humor.
No digo más después del rollo de esta tarde, señor sobrino nieto de Gila.
PD: ¿Puedo llamarte Gilito?
Pues si Gila hubiera sido mi tío abuelo y lo haría constar hasta en las tarjetas de visita ;-)
Hola:
¡Muy divertido!
Gracias.
Saludos.
Bayo
Coincido al 100% con el comentario de Jose Luis Calvo.
Gila me hizo pasar incontables horas de risa. Mi padre tenía en el coche cuando yo era pequeño una cinta de Gila y yo la ponía tanto que acabé destrozándola (Eso si. A los 8 años me la sabía de memoria).
Le debo muchisimo de mi sentido del humor (Tanto como a Pratchett o más)
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