01 agosto, 2007

Mundo 2.0

Mucha gente se queja con razón de la continua idiotización de los telediarios. Si no quieres ver un telediario que insulte a tu inteligencia desperdiciando la mayoría de su tiempo con deportes e historietas, hay que recurrir a CNN+, poco objetivos a veces (qué entrevistador más agradable es Antonio San José) o a Euronews, mi preferido; pero ambas cadenas no están disponibles para todo el mundo. Los deportes siempre han ocupado la mitad de los informativos, aunque ya está uno acostumbrado a dar por terminado el telediario cuando aparece en la pantalla el dinámico locutor de la sección; pero es indignante que ahora, cada vez más, el resto del tiempo se desperdicia sustituyendo las verdaderas noticias por anecdotillas presentadas con algún chiste por un locutor que segundos antes parecía muy afligido con la tragedia del día. Los responsables de informarnos prefieren no aburrirnos demasiado ―no vaya a ser que se les cuele media hora de calidad en la programación―, por lo que nos cuentan los sufrimientos de nuestros groseros famosos, nos presentan una competición de paellas gigantes o, peor aún, nos intentan vender, como si fuese una noticia cultural, la última película de Hollywood.

      Esta misma impresión de ser noticieros basura me la han dejado los periódicos gratuitos que han surgido como setas: ADN, 20 Minutos, Qué!, Metro, etc. Debido a mi trabajo de las últimas semanas, que me dejaba muchos momentos libres con pocas opciones para entretenerme, los leí regularmente de lunes a viernes. Al principio agradecí mucho que un compañero se molestase por la mañana en recolectarlos y traérnoslos a los demás; pero a los pocos días acabé aborreciéndolos. Son todos iguales: tratan las noticias superficialmente, con una redacción informal, faltas de ortografía, hasta con cachondeo inadecuado, y hay demasiadas sobre televisión, estrenos de cine y cotilleos; los artículos de opinión suelen ser obviedades y simplezas que impresas dan vergüenza, ya que como mucho son adecuadas para un blog, (quizás sus redactores son blogueros, no me he molestado en investigarlo); los test superan en estupidez incluso a los de la revista Cosmopolitan, que ya es decir (¿Eres una persona divertida?); y muchos contenidos son sacados de internet y se parecen a esas gracias en cadena que todos recibimos en el correo electrónico. Creo que lo único se salva es el humor inteligente de Ernesto Rodera, el dibujante de ADN,

      Cuando me pregunto por qué tiene tal éxito un formato tan mediocre ―al parecer están perjudicando incluso a los periódicos de verdad―, no creo que el que sean gratuitos lo responda todo. Pienso que sucede lo mismo que con la televisión, que es una porquería porque en realidad es lo que pedimos. Algunos dicen que si en la tele programasen contenidos de calidad serían bien acogidos, que la telebasura se ve porque no hay otra cosa, incluso afirman los más alucinados que es algo auspiciado por los poderes legales y fácticos, a los que les conviene embrutecer a la masa. Para mí, internet es la prueba de que esto es falso.

      En internet puedes escoger sin imposiciones lo que consumes, eres libre de seleccionar lo mejor, si lo deseas. Sin embargo, todos estamos aburridos de ver que, de entre una misma oferta de un producto similar ―como los blogs, otra vez― lo que acaba siendo popular e incluso premiado no suele tener calidad, que, como siempre, es escasa y poco reconocida. Otro ejemplo de que la cultura y la información no las puede difundir cualquiera, sino que necesitan especialistas formados o por lo menos su supervisión, es la Wikipedia. La enciclopedia de edición libre, que tanta calidad tiene en algunos artículos, no es nada fiable en algunas entradas, como las que tratan temas políticos, pseudocientíficos y religiosos o de sectas, ya que son vigiladas por fanáticos, adeptos y militantes que logran fijar su versión del texto, censurada y parcial. Y no hay más que dejarse caer por Menéame, ejemplo de la famosa web 2.0, para presenciar en directo el triunfo de la morralla. El principio de la web 2.0, que consiste en delegar la gestión de los contenidos al público, falla en algo de perogrullo: si el público controla los contenidos, solo se consiguen contenidos vulgares.

      Si el periodismo que viene y la web 2.0 son esto, que dios nos coja confesados. Por lo de pronto, yo pongo mi granito de arena en su contra abandonando las cafeterías en las que no se molestan en comprar un buen periódico.

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8 comentario/s (feed de esta discusión):
Blogger Inconformista (ey, que tengo cuenta en blogger) escribió:

Aunque comparto la opinión de que tenemos lo que pedimos, lo que me parece realmente jodido es, precisamente, encontrar la forma en que uno se puede informar correctamente.

Como consumidor patológico de morralla, puedo decir que muy probablemente sea en parte culpa mia el no saber donde encontrar información fidedigna. Ahora bien, también puedo decir que, las veces que la he buscado, me ha resultado difícil encontrar algo que me informe de cosas interesantes y, a la vez, me demuestre que lo hace desde el punto de vista más objetivo y conciso posible. Al final, me encuentro con que me cuesta encontrar información y (vale, sí, puede que por vagancia) acabo idiotizandome de nuevo frente a la última serie bobochorras o al telediario de costumbre.

Por cierto, un placer volver a leer algo tuyo.

8/01/2007 06:36:00 p. m.  
Blogger Leónidas Kowalski de Arimatea escribió:

Quizá es que no nos merecemos nada mejor, Gerardo.

(Ey, qué bueno que volviste).

8/01/2007 08:55:00 p. m.  
Blogger Bereni-C escribió:

Pues esto es lo que hay, y hay que aguantarse ¿sí? Quisiera pensar que no pero.. pff... aquí sólo triunfa lo que le gusta a las masas, lo que da dinero, lo que produce. Hay mierda por todas partes. Mi tema favorito: el de la música española. Hay uno o dos estilos que, o te gustan, o vas apañao. Letras idiotas, ritmos machacones, cursilería al cuadrado. ¿Hay otros grupos y otro estilo? Sí pero es que cuesta dios y ayuda encontrarlos. En fin... soy pesimista.

8/01/2007 10:19:00 p. m.  
Blogger Leónidas Kowalski de Arimatea escribió:

Al hilo de lo que comenta Bereni-C, ¿alguien sabe qué criterio se sigue para seleccionar a los cuerenta principales esos tan famosos y normalmente mierdosos? Jamás lo podré entender.

8/01/2007 11:12:00 p. m.  
Anonymous Miri escribió:

Bueno, Gerardo.
El mundo funciona así. Estos periódicos no los lee la gente que habitualmente ha leído la prensa, digamos, "normal". Los lee gente que, antes de existir estos minidiarios, pocas veces había tenido un periódico en las manos. Son personas que quieren saber más o menos lo que va pasando por el mundo, sin que eso les lleve un esfuerzo extra en su plan del día. Y para eso estos diarios son perfectamente válidos.
Si quieren más rigor y profundidad, pueden comprar otros o consultarlos por Internet. Lo que pasa es que probablemente no quieran dedicar su tiempo a eso, porque tengan otras prioridades. De no existir estos diarios, ¿Crees que esta gente compraría periódicos más decentes? Personalmente no creo que ambos tipos de periódicos se hagan competencia mutua, porque no ofrecen lo mismo.
Lo mismo sucede con los programas de la tele. El "Aquí hay tomate" o cualquiera de su estilo, no hacen la competencia a los documentales de la 2, ni viceversa, porque se dirigen a tipos diferentes de público. Si no existieran los programas de cotilleo y todo en la tele fueran programas educativos, la gente que ve los cotilleos no cambiaría de tendencia ni se pondría a ver documentales de un día para otro. Si actualmente no los ve, es porque no le interesan. Y es así, nos guste o no. Los programas que tienen algún interés cultural tienen unos pésimos índices de audiencia. La gente cuando sale de trabajar no quiere pensar. Prefiere ver el semanario deportivo, los cotilleos de turno o cualquier serie cutre antes que un documental que le exponga los efectos de los disruptores endocrinos sobre la prevalencia del cáncer en la población expuesta a altas dosis de polifenoles. Es lo que hay. La tele es un producto de consumo más. Hay más de lo que más se demanda, simplemente. Lo que sí es cierto es que, así y todo, aunque los que queramos ver otra cosa estemos en minoría, no estaría de más que pudiéramos disfrutar de una programación cultural de calidad en algún canal. Porque actualmente, en la tele pública, no es que nos traten como una minoría. Es que directamente nos ignoran.
Saludos,
Miri

INCONFORMISTA: Es difícil discernir entre un sitio donde ofrecen información objetiva y otro que simplemente está bien currado, pero ofrece información de calidad. Yo en general nunca me fío de ninguna página personal. Intento sacar información de páginas oficiales y, si puede ser, en cuya elaboración participen múltiples instituciones. Ejem: Para sacar información sobre el cambio climático, no buscaría en Wikipedia ni en en un blog, sino en el Panel Interguvernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), de carácter oficial y que recopila estudios de todo el mundo. También me gusta que la información que en la información que busco esté citada la fuente de los datos a partir de los que se ha obtenido. También, leyendo te puedes dar cuenta de que muchos artículos de información están plagados de calificativos. El hecho de que una noticia, artículo, etc., esté plagado de juicios de valor no es un buen presagio de objetividad, salvo que se trate de un artículo de opinión (del que, por supuesto, no esperamos objetividad). Ejem: "La desastrosa política económica del presidente..." o "El maravilloso descubrimiento de...", o "El cambio climático será una catástrofe"... De partida, desconfía de todos aquellos medios que califican los sucesos. Los medios de información deben darte la notica de la forma más aséptica posible. Calificarla es asunto tuyo. Lo demás es manipulación.
Besitos,
Miri

8/02/2007 04:16:00 p. m.  
Anonymous Miri escribió:

Errata en mi anterior comentario. Donde dije: "Es difícil discernir entre un sitio donde ofrecen información objetiva y otro que simplemente está bien currado, pero ofrece información de calidad", quería decir " Es difícil discernir entre un sitio donde ofrecen información objetiva y otro que simplemente está bien currado, pero NO ofrece información de calidad"

8/02/2007 04:19:00 p. m.  
Anonymous Ricardo Campo Pérez escribió:

De hecho, a mí me interesan las noticias deportivas (me molan los fichajes del verano) pero en televisión son auténticamente insufribles los espacios dedicados al deporte, en particular los de Antena 3, con un tipo diciendo chorraditas y gilipolleces, metiendo juegos de palabras relacionados con la imagen que se está viendo y demás. Otro que tal baila es el Nico Abad de Cuatro, otro tío medio insoportable.

Incluso a los que nos gusta la información deportiva, aun de vez en cuando, tenemos derecho a que no sea un circo para niños de 10 años... Que me informen normalmente, no hace falta que intenten hacerme sonreír, que no lo van a conseguir; quiero saber si Ballack firmó ya por el madrid, no que me cuenten un chistito estúpido.

8/04/2007 09:33:00 p. m.  
Blogger Gerardo escribió:

Bueno, como digo ahí arriba, no tengo internet; pero como no había avisado, respondo a vuela pluma ya que, por supuesto, sí que leo los comentarios, que me llegan al correo. Saludos y abrazos de paso.

Inconformista, para mí no es tanto el problema que la información esté sesgada, algo de lo que puedo más o menos darme cuenta (y en algunos casos no me importa), sino que te la presenten como si fueras un tonto del bote, que aburre y hasta ofende.

Leónidas, sí que nos merecemos algo mejor. Muchos.

Bereni-C, sí, ese es el problema, que el mercado no puede ser el que decida todo. Y con la cultura pasa lo mismo.

Ricardo, ése es exactamente el problema. Que te cuentan las cosas como si fueras idiota. Nico Abad... el colmo de lo dinámico y lo modelno.

8/07/2007 05:34:00 p. m.  

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